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viernes, 3 de junio de 2011

Contra Clarín, en defensa del Pellegrini

Es mejor parecerse a los docentes, estudiantes y no docentes del Pellegrini

Al Editor General Adjunto de Clarín
Sr. Ricardo Roa

De mi consideración:
       
Ni Moyano ni Milstein tienen algo que ver con la crisis del Carlos Pellegrini. Por eso, tras más de dos meses de lucha, la conclusión es otra: lo que es verdaderamente mejor es parecerse a los docentes, estudiantes, no docentes y padres de la Escuela. Porque llevaron adelante una lucha consecuente contra una gestión que pretendió modificar radicalmente el proyecto educativo de uno de los colegios preuniversitarios más prestigiosos, restringir su vida democrática a cero y, sobre todo, apropiarse de la institución para desplegar una política clientelar.

Al revés del planteo de su nota, la comunidad del Pellegrini enfrentó a quienes tienen “mayor capacidad de apriete”. Y no es la primera vez. Lo hicieron en 2007, cuando resistieron la intervención de Viegas como ahora confrontaron con esta nueva gestión que, apenas asumida, designó docentes a dedo, pretendió limitar derechos estudiantiles, creó un cargo político para intentar disciplinar a los no docentes, confrontó con todos los padres al no tener respuesta alguna para justificar su política de intervención.

 La AGD no se define como el “gremio más izquierdista”, salvo que por tal caracterización se quiera explicar la naturaleza de un sindicato independiente políticamente del Rectorado, las gestiones universitarias y el Estado. Algo que, como lo manifiesta la misma nota, no es UTE-Ctera, aliado del rector renunciado y su equipo. Y algo que, dicho sea de paso, tampoco es la burocracia de la CGT.

Nuestro sindicato no “se enfureció” por perder el control de los concursos. Sencillamente porque jamás tuvo control alguno. Por el contrario, en 2007 la AGD ha presentado un proyecto de reglamento de concursos y carrera docente que, desde entonces, reclama que se discuta e implemente para terminar con la precaria estabilidad laboral del interinato permanente.

No hubo tampoco “coproducción”, pese a que la película de la falta de democratización en la UBA y las políticas discrecionales de los grupos que la gobiernan se repiten cada cuatro años con la asunción de un rector que asume rodeado de vallas y policías. Lo que sí hubo es una acción colectiva –resultado de asambleas de docentes, estudiantes, no docentes y padres- que dijeron “basta” a la arbitrariedad y autoritarismo de quienes desembarcan en el colegio para hacer sus propios negocios.

Los estudiantes –jóvenes antes que “chicos”- no van por más. Reclaman que se vayan las autoridades legalmente nombradas pero completamente ilegítimas por su propio accionar. No vulneran “el valor de la asimetrías"; derrumbaron el verticalismo propio de una escuela militar y no de un colegio preuniversitario. Eso debería ser saludado calurosamente.

Contra todos los pronósticos y las crónicas que colocan a los jóvenes en un limbo incomprensible, en el consumo autodestructivo o en la violencia cotidiana, los estudiantes del Pellegrini -junto con sus docentes y sus padres (militantes que no es delito y no militantes)- se pusieron de pie contra todos los aprietes para defender la vida democrática en la escuela. Es decir, la condición necesaria para una educación pública, gratuita y de calidad.

Afortunadamente, la comunidad del Pelle demostró que no hay un sistema inmune ni impune que resista a la movilización colectiva. Y reveló además que este "asunto" es público, de todos, de jóvenes y de adultos, a quienes, como les interesa la educación, salen a defenderla.

Santiago Gándara
Secretario General de la Asociación Gremial Docente de la UBA

en respuesta a la nota del diario Clarín del domingo 22 de Mayo
(esta nota fue enviada al diario con pedido de publicación)

jueves, 26 de mayo de 2011

COMUNICADO DE PRENSA

¿Quién no quiere destrabar el conflicto del Pellegrini?


En el día de hoy se produjo una segunda reunión en el Rectorado de la UBA supuestamente con el objetivo de destrabar el conflicto. Participaron por el rectorado el Secretario General Dr. Carlos Mas Velez y la Lic. Catalina Nosiglia. Participó en representación del Centro de Estudiantes la Presidenta Ana Minujin y el Sec. Gral. Federico Fernández. Por la AGD UBA lo hicieron el Prof. Santiago Gándara, la Lic. María Rosa Lorenzo y el Lic. Julio Bulacio. Los representantes del Rectorado no permitieron, una vez más, la participación del otro sector directamente involucrado, la representación de la Comisión Interna No Docente. También estuvo una delegación de UTE.   

Nuevamente –como el martes -, para sorpresa de la AGD y del CECaP, el Rectorado reiteró su propuesta que para la “transición” ocuparan los cargos de Rector y Vice- rectores los ex vicerrectores de la gestión que encabezó el “renunciado” Fornasari.  Mal punto de partida puesto que fue ese equipo el que a partir de sus acciones discrecionales, discriminatorias y autoritarias generaron primero y profundizaron después la crisis institucional. La “novedad” es que no sería “Rector a cargo” Juarez Roca, aunque permanecería como vicerrector.
Ya explicamos, en este blog, por qué esa propuesta es inconveniente.

En rigor la propuesta es la de una intervención: si la propuesta de rector emana del CER y el rector renunció y con él –según lo establece el artículo 25 del Reglamento de Escuelas Secundarias de la UBA-  cesó su equipo de gestión, debe ser el propio CER quien proponga al profesor/a que se hará cargo de la transición. Allí los estudiantes y profesores que protagonizaron el conflicto en defensa del proyecto educativo somos mayoría absoluta.

Sin embargo nosotros aceptamos la designación de un “Rector de transición” que pueda administrar la Escuela de manera equilibrada como para garantizar el clima necesario para trabajar con tranquilidad en el aula y posibilite construir consensos duraderos.

La respuesta del Rectorado y de UTE es que designen 3 interventores (a falta de uno!) en manos del equipo de gestión saliente. Es mentira que la continuidad institucional establezca que debe estar en manos de ese equipo. Al contrario, la única norma dice que cesan con el Rector.        
El día lunes y martes UTE realizó paro. Las “personas que habitan en estas horas los despachos de vicerrectorías y rectorías” no garantizaron ni tiza y borrador en las aulas, ni libros de temas. ¿Fueron neutrales “esas personas” ante un paro decretado justamente para defenderlos en sus puestos?

¿Podrán aportar al clima de trabajo necesario para superar la crisis sujetos que - como el ex vicerrector Juarez Roca - dicen por ejemplo: "va a haber sanciones para los chicos; primero queremos poder entrar al colegio y reprogramar las actividades; el equipo de conducción todavía no midió las sanciones a aplicar, pero el departamento jurídico de la UBA ya está manejando esta cuestión; el problema es que no se puede actuar tan rápidamente porque hay menores. Por eso los pasos son más lentos"?
El ex directivo agregó, en referencia a la intencionalidad de la protesta de los alumnos: "Esto es un tema netamente político. Está metido el Partido Obrero detrás de todo esto. Es grave que los chicos dejen de estudiar para militar. Son intereses de unos mayores que están detrás y ponen a los chicos por delante". Juárez Roca advirtió que "hay sanciones previstas" a quienes toman parte de la ocupación pacífica con clases, aunque aclaró que "el departamento Jurídico está analizando caso por caso".
 
La otra vicerrectora Valeria Bergman dice:
"Es un colegio de 2400 alumnos, 470 docentes y 100 no docentes. Son sólo alrededor de 20 los que no nos dejan entrar. Hay chicos que están confundidos, que son arengados por los más grandes. El problema son los 35 docentes que no aceptaron esta conducción, que están buscando todo el tiempo situaciones para generar esto. Muchos de estos docentes pertenecen al Partido Obrero. Son ellos los que les dicen a los alumnos que si se levanta esta medida de fuerza ellos vuelven a no dar clases. Estos docentes tienen muchas horas en el colegio, y tienen miedo de que esta nueva gestión vaya a tomar alguna medida.”

“El colegio está tomado, ahora por veinte alumnos, pero acá el problema no son los chicos que son rehenes de una situación, están puestos en la puerta, junto con unos padres, acá, el problema son estos treinta y cinco, cuarenta docentes, que no aceptaron este equipo de conducción, que están buscando todo el tiempo situaciones para generar esto, y nunca, por favor que te quede claro, nunca dieron clase”.

Suma a esos dichos una determinada práctica de gestión: 
¿No fue ese mismo equipo de gestión el que designó profesores “a dedo” sin ninguna selección académica y pedagógica? ¿No fue ese equipo de gestión el que firmó un acta con la AGD que al otro día no cumplió? ¿No fue ese equipo de gestión el que firmó un acta con el CECaP y al otro día no cumplió? ¿No fue ese equipo de gestión el que envió los telegramas a los compañeros no docentes, firmados por Fornasari que estaba con licencia médica? ¿No fue ese equipo de gestión el que firmó como tal las notas amenazadoras contra los profesores? ¿No fueron los voceros de ese equipo de gestión quienes dijeron públicamente que era falsa la renuncia de Fornasari y acusaron de un “golpe institucional de la UBA” con tal grado de irresponsabilidad que el propio jefe de prensa de la UBA tuvo que responderles?

¿Realmente alguien que lea aquellas declaraciones – entre las cientos que dijeron  - y observe las acciones que realizaron en el breve y lamentable mandato puede pensar responsablemente que con ese perfil están en condiciones de mantener la ecuanimidad necesaria para normalizar la institución?

¿Qué interés pueden tener en crear ese clima quienes ya fracasaron en su intento de desmontar el Proyecto de la Escuela a partir del clientelismo y el autoritarismo?

Por todo esto y con mucha seriedad es que la AGD rechaza nuevamente que se ponga  al “zorro a cuidar las gallinas”.  

AGD-PELLEGRINI          CONADUH              UBA

miércoles, 25 de mayo de 2011

COMUNICADO DE PRENSA

Se inició hoy, martes 24 de mayo, en el Rectorado de la UBA, la Mesa de Trabajo que aspiramos permita solucionar la profunda crisis institucional que atraviesa la Escuela.

Asistieron en representación del Rectorado de la UBA el Secretario General de la Universidad Dr. Carlos Mas Velez y la Secretaria de Asuntos Académicos Licenciada Catalina Nosiglia. Por la AGD la profesora María Rosa Lorenzo y el Profesor Julio Bulacio, acompañados por el Secretario General de AGD UBA Santiago Gándara. La presidenta y el secretario general del CECap y  los representantes de UTE  CTERA del Pellegrini.

Para sorpresa de la AGD y del CECaP el Rectorado propuso que para la “transición” ocuparan los cargos de Rector y Vicerrectores los ex vicerrectores de la gestión que encabezó el “renunciado” Fornasari.  Mal punto de partida puesto que fue ese equipo el que a partir de sus acciones discrecionales, discriminatorias y autoritarias profundizaron la crisis institucional.  

La  AGD PELLEGRINI junto con los representantes del CECaP, manifestó su preocupación ante la propuesta y el absoluto rechazo a la misma. Asimismo señaló que en esa mesa de trabajo debían estar los representantes no docentes. 

Los ejes argumentativos por nuestra parte fueron: 

Punto de vista jurídico: El artículo 25 del REGLAMENTO GENERAL PARA LOS ESTABLECIMIENTOS DE ENSEÑANZA SECUNDARIA DE LA UNIVERSIDAD BUENOS AIRES establece que “Los Vicerrectores son nombrados por el Rector del establecimiento secundario y su mandato durará el tiempo que el Rector permanezca en el cargo.” (Ver Reglamento)

Fornasari renunció, no importa el motivo; ya no está en el cargo. Por lo tanto, los vicerrectores no pueden seguir estando porque su mandato termina con el del Rector. Por aplicación análoga, sería como sostener que renuncia el Presidente de la Nación y los ministros siguen en el cargo. A su vez, el CER propuso un Rector y no un equipo de gestión, por lo tanto es irrelevante el “argumento democrático”. 

Conclusión: en este momento, en la Escuela, desde el punto de vista jurídico, no hay autoridades.

Punto de vista político: El Rector Fornasari estuvo casi toda su breve gestión con licencia; quienes dispararon más profundamente la crisis fueron precisamente esos Vicerrectores y los secretarios (de estudios y de hacienda). Las persecuciones, las violaciones de normas, el desconocimiento de procedimientos y reglamentaciones encontraron su mayor expresión en ellos (luego, por supuesto, de las famosas actas firmadas e incumplidas por Fornasari).  

Proponer que quienes con sus acciones profundizaron la crisis sean quienes estarían a cargo de resolverla es inicialmente y por lo menos un contrasentido.


Por otra parte la propuesta del Rectorado sorprende porque fue un propio comunicado del mismo Rectorado el que manifestó públicamente que el Equipo de gestión se iba y fue, justamente ese compromiso el que determinó la suspensión de la medida de fuerza para buscar por medio del diálogo la salida a la crisis.

Consideramos que la presencia de ese perfil de gestión, discrecional y autoritario, frente a la comunidad a la que agraviaron permanentemente, ya sean estudiantes, docentes o padres y madres, es absolutamente incompatible con la instalación de condiciones tan siquiera mínimas para el desarrollo de un funcionamiento institucional por lo menos tranquilo.     

Es decir, no es posible trabajar y construir consensos que nos permitan salir de esta crisis si la Gestión de la Escuela queda en manos de personas  que han  violado  las normas vigentes, que desconocen  los procedimientos y que han recurrido a la persecución ideológica como ejercicio del poder. Lo mismo vale para con los secretarios designados por el Rector, cuando en este caso son las propias “designaciones” la que contienen el carácter de ilegales además del de ilegítimas.

Una vez expresados nuestros argumentos, pero con expectativas de que efectivamente exista la voluntad política por parte del Rectorado de poder encauzar este largo conflicto, la reunión pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo jueves después de las 15 horas.


AGD-PELLEGRINI           CONADUH     UBA

jueves, 19 de mayo de 2011

COMUNICADO DE PRENSA

La UBA en su página oficial publicó la renuncia a su cargo de Rector de la ESCCPellegrini, Jorge Fornasari, cuya gestión fuese fuertemente cuestionada por la mayoría de la comunidad de la Escuela.
Su renuncia obedece, según manifiesta a “la situación de salud personal” así como a “facilitar el camino hacia una solución responsable de los problemas que son de público conocimiento.”
El cargo de Rector de la Escuela es el único de carácter electivo, el resto de su equipo de gestión fue designado por el propio Fornasari, de la misma manera que lo hace un presidente con sus ministros. Por lo tanto, la renuncia de Fornasari debería ser acompañada por la de su equipo de gestión, por cuestiones formales y éticas a fin de, justamente, “facilitar el camino hacia una solución responsable de los problemas”. Hasta el momento – y es preocupante – eso no ocurrió.

La renuncia del Rector y de su equipo de gestión significa que el Consejo Superior deberá designar un rector transitorio, hasta que se convoque al CER (Consejo de Escuela Resolutivo) en un plazo no mayor a 15 días y este organismo pueda proponer un nuevo Rector/a para el establecimiento que verdaderamente cuente con el consenso de la mayoría de la comunidad del Carlos Pellegrini. Esto significa autoridades profundamente comprometidas con la democracia, el pluralismo, la participación ciudadana y con el proyecto educativo que sintetiza esos valores,  ya que fue eso lo que posibilitó el prestigio de nuestra institución universitaria.
El equipo de gestión (Juarez Roca, Valeria Bergman y Gustavo Petracca) no están en condiciones de asumir dicha transición porque sus declaraciones y actitudes francamente discriminatorias y  persecutorias para con la comunidad de la escuela – muchas de ellas reñidas con la propia democracia - los torna inhábiles para poder garantizar un clima de trabajo en la escuela que pueda acompañar una mesa de diálogo con el Rectorado de la UBA que avance en la construcción de consensos estables.

Señalamos que la partida de este equipo de gestión dejó daños al interior de la escuela que están presentes y deben ser desmontadas, como las sanciones a los alumnos y amenazas escritas a docentes y verbales a no docentes; las designaciones de profesores sin ninguna selección académica ni pedagógica vulnerando derechos de sus pares y de los propios directores de departamento electos, por señalar dos de las más graves y aberrantes. 

La AGD reitera su predisposición a abrir una mesa de diálogo con el rectorado de la UBA que rápidamente demarque los acuerdos y permita salir de este largo conflicto.

Carta de renuncia del Lic. Jorge Fornasari


AGD PELLEGRINI     CONADUH           UBA

lunes, 16 de mayo de 2011

Las Preguntas que faltan

PÁGINA/12  - 16/5/11

Por Judith Gociol y Diego Rosemberg *

En el conflicto de la Escuela Carlos Pellegrini cada día se exponen y se juzgan públicamente las acciones de los estudiantes, los profesores, los no docentes, los padres y las autoridades. Pero está ausente el papel de un actor determinante en la lectura de los acontecimientos: los medios de comunicación.
Escribimos como padres de una alumna de primer año del Carlos Pellegrini, pero sobre todo como periodistas con dos décadas de ejercicio. Nos impulsa el amor a nuestro oficio y el dolor –y la vergüenza propia– que nos produce su bastardeo, sobre todo cuando se olvida la responsabilidad personal y social que tiene quien toma un micrófono, una cámara o un teclado para dirigirse a la comunidad.
La cobertura periodística que hacen del conflicto los grandes medios –por supuesto que siempre hay excepciones– pone en evidencia algunas prácticas periodísticas que es imprescindible revisar:
- La falta de investigación.
- La simplificación de los acontecimientos.
- La carencia, o el manejo prejuicioso, de la información.
- La decisión –no explicitada– de no consultar a todos los actores o no darles voz de manera equitativa.
- La costumbre de esperar que la entrevista se acabe para emitir juicios de valor, sin permitir réplicas y sin dejar que las audiencias puedan decantar la información y hacerse su propia idea de lo que ocurre.
- La pontificación en reemplazo de la información.
- La exposición y desprotección de menores de edad.
- La estigmatización a los estudiantes.
- La ausencia de repreguntas a las autoridades.
Quizá por deformación profesional, lo que primero se nos ocurre son preguntas. ¿Cuántos periodistas averiguaron cómo era el transcurrir de la escuela hasta que el Rectorado de la UBA decidió nombrar una nueva conducción? ¿Alguno preguntó a las autoridades universitarias por qué decidieron cambiar un proyecto que funcionaba de manera exitosa? ¿Cuántos periodistas leyeron el proyecto elaborado por el ex rector Abraham Gak y compararon sus postulados con el presentado por el actual, Jorge Fornasari? ¿Cuántos averiguaron los antecedentes académicos del nuevo equipo de conducción? ¿Cuántos preguntaron si es razonable que Fornasari haya levantado su licencia médica para presentarse como candidato a rector y la haya vuelto a tomar a poco de ser nombrado? ¿Cuántos le preguntaron al actual vicerrector Raúl Juárez Roca por qué llamó a la policía para resolver un conflicto de índole escolar? ¿Quiénes indagaron por qué dos preceptores que habían sido sumariados y apartados, acusados de actos de abuso de autoridad y acoso contra los estudiantes, retornaron a puestos de trabajo que los ponen en contacto cotidiano con los alumnos? ¿Por qué algunos acusan a los estudiantes de hacer política y no investigan si las designaciones de rectores de escuelas preuniversitarias –la raíz del conflicto– son el resultado de una negociación política? ¿Cuántos le preguntaron al rector de la UBA, Rubén Hallú, por qué ahora dice que está abierto al diálogo y antes de la toma ignoró sistemáticamente cada pedido de audiencia que le hicieron los estudiantes? ¿Por qué hubo colegas que calificaron de atentado a la libertad de expresión el hecho de que los estudiantes no los dejaran presenciar sus asambleas? ¿Utilizan los mismos calificativos para las empresas Techint, Telecom y Clarín? ¿O ellas sí les permiten ingresar con sus grabadores a las asambleas de accionistas o reuniones de directorio? ¿Alguien preguntó en la UBA, cuando anunciaron el llamado a concurso de los docentes como medida para distender el conflicto, por qué el rector cuestionado es quien tiene la facultad de proponer los jurados al Consejo Superior?
En los últimos días, Juárez Roca repitió a cuanto micrófono accedió que es nula de nulidad absoluta la actividad que se desarrolla dentro de la escuela mientras él esté afuera. Los periodistas no le advirtieron que lo que él está anulando es, precisamente, lo que está obligado a garantizar: las clases. Que hay que tener clases es una verdad que nadie discute; por más que muchos medios han repetido –o sugerido– hasta el hartazgo que los chicos toman el colegio porque no quieren estudiar. Lo afirman sin pensar, ni por un momento, que los alumnos del Pellegrini realizan su protesta, justamente, en el colegio. Defienden la escuela en la escuela. Llevan a la práctica lo que para muchos expertos en educación es un anhelo incumplido: que los estudiantes se identifiquen y –aún más– que quieran su secundario.
A los estudiantes, muchos periodistas también los acusan de ingratos. Les echan en cara “desaprovechar la oportunidad que les da esta sociedad que paga los impuestos para que vayan a estudiar gratis”. Ignoran que durante primer y segundo año los estudiantes cursan una materia obligatoria llamada Acción Solidaria. Para aprobarla, deben implementar un programa de servicio social: alfabetizar en un barrio humilde, atender un comedor popular, asistir internados de un geriátrico son sólo algunas de las iniciativas en las que participan los alumnos supliendo el rol que debería ocupar el Estado y aprendiendo con sus propias vivencias que la desigualdad social no es una mera estadística.
Esta es la base del proyecto del Pellegrini que está en discusión: la formación de adolescentes con pensamiento crítico y comprometidos con su sociedad. Por eso, el conflicto trasciende la toma de la escuela por parte del centro de estudiantes y la lucha gremial docente por los “nombramientos a dedo”. La carta que 800 padres firmaron pide la continuidad de un proyecto educativo que fue tomado como modelo y replicado por escuelas secundarias de diferentes distritos, porque –entre otros logros– pudo mitigar los vergonzosos índices de abandono y repitencia que afectan a la escuela media.
El secreto hay que buscarlo en los sistemas de tutorías, en el Departamento de Orientación al Estudiante y en las múltiples instancias de recuperación de materias. Pero también buena parte de la receta tiene que ver con la trama social que logró tejer el colegio. Por ejemplo, durante la primera semana de clase, los alumnos de 5º año obsequiaron a los de 1º un ejemplar gratuito de La Bola –la revista que el centro de estudiantes publica desde hace más de veinte años–, donde se les explica, con una precisión de la que carecen muchos medios, todo lo que necesitan saber para desenvolverse en la escuela, desde cómo conseguir los pases gratis en el transporte público hasta cómo es la organización del Consejo Superior de la UBA.
El centro de estudiantes del Pellegrini tiene prácticas, modos de interacción y formas de organización con un grado de horizontalidad y democratización que hubieran podido confirmar los periodistas, si se hubieran acercado alguna vez a conocer a los estudiantes antes que a juzgarlos. El Pellegrini nos pone socialmente en una encrucijada: no sabemos qué queremos ni qué esperamos de los jóvenes. Nos parece mal que tomen cerveza en la esquina, nos parece mal que estén todo el día frente a la computadora o la televisión, nos parece mal que hagan política... La función educativa y pedagógica es una obligación de las autoridades en toda circunstancia, incluso en ésta.
La experiencia del Pellegrini es una especie de minilaboratorio de conductas sociales que exceden a la institución. De ahí la importancia de repensarla en conjunto. No es que estemos, ni tengamos que estar, de acuerdo con todas las decisiones que tomen los estudiantes. Pero, de momento, haríamos bien en dejar de medir sus actos con nuestra propia vara, porque corremos el riesgo de inocularles nuestros propios vicios. Alcanza con encender nuestras cámaras, nuestros micrófonos y nuestros grabadores, dispuestos a escuchar sin prejuicios. Deberíamos demostrar que los adultos estamos a la altura de sus circunstancias.

* Padres de una alumna de la Escuela Carlos Pellegrini

miércoles, 11 de mayo de 2011

TN - OTRO TEMA - 11/05
La toma del Pellegrini en, Otro Tema


PARTE 1



PARTE 2




lunes, 9 de mayo de 2011

Radio 10 - 09/05
Reportaje a Valeria Bergman




sábado, 16 de abril de 2011

Eduardo Aliverti entrevista a Julio Bulacio - 16/4 -

AM910 - LA RED - Sábado 16/4
MARCA DE RADIO - EDUARDO ALIVERTI
Entrevista a Julio Bulacio

(Audio)
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jueves, 31 de marzo de 2011

Radio UBA - Reportaje a Jorge Fornasari

UBA 87.9 - La radio de la UBA
El Prof. Jorge Fornasari, rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, conversó con Noticias de la UBA sobre el problema que originó la toma del establecimiento:


Radio UBA - Reportaje a Perla Faraoni

RADIO 87.9  - La radio de la UBA
La Prof. Perla Faraoni, docente y ex candidata a rectora de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, también brindó su visión de la toma del establecimiento en Noticias de la UBA.